domingo, 29 de abril de 2012

Ocio alienador

Actualmente la sociedad esta totalmente desinteresada de ella misma, mostramos cierta preocupación sobre nuestro estado económico, sobre nuestros políticos, sobre los recortes... Pero un interés empequeñecido para lo transcendental del asunto, eclipsado por el interés que despiertan otras cosas claramente menos importantes y que apenas afectan a nuestra vida directamente. Hablo del ocio, es decir, el fútbol, la televisión, la música... Son verdaderos instrumentos de disuasión, apartan nuestra atención de los verdaderos problemas de la sociedad, nos afecta mas que pierda el Barça o el Madrid que nuestra prima de riesgo, ponemos mas interés en saber la vida de los famosillos que nos cuenta en la caja tonta que en poner bajo critica las medidas del gobierno, nos movilizamos mas para ver un clásico que para ir a votar... En fin, algo que nos afecta directamente lo dejamos en segundo plano mientras que el ocio nos tiene absorbidos.
A raíz de esto intento pensar en explicaciones, me niego a pensar que seamos tan ingenuos para dejar  la política, los problemas de nuestra sociedad, en un triste segundo plano, anteponiendo pequeñas dosis de placer a nuestras obligaciones en la sociedad a la que lógicamente pertenecemos. Entonces, ¿porque nos ocurre esto?
Lo primero que pensé es que ese ocio es un instrumento controlador de la clase poderosas, suena un poco conspiratorio, algo normal en mis pensamientos, lanzándome a lo peor, pero tiene sentido. La clase dirigente nos pone algo de gran atractivo, algo que relacionamos con el desentendimiento de la obligación, con el descanso. Podría decirse que nos lo tomamos como pequeñas dosis de libertad. Ante algo con tanto atractivo no nos queda otra que mirar hacia el ocio y no hacia lo que se tenga entre manos el gobierno, embobados con el ocio nos manejan como quieren, cuando nos percatamos de esta manipulación nos incrementan la dosis de ocio o nos ponen otro cebo escandaloso para apartar la vista de los asuntos de la clase dirigente. Esto cobra aun mas sentido cuando vemos las enormes cantidades de dinero que se mueven en el ocio, en el fútbol por ejemplo, en cosas que en realidad no aportan nada útil, al contrario, funcionan de elemento disuasor. La enorme publicidad que se le da. Prácticamente todo el mundo esta enganchado a alguno de estos métodos de manipulación, ya sea a la televisión, al tenis, al futbol... Como decía Marx, la religión es el opio del pueblo, ahora parece que ha evolucionado siendo el ocio el opio del pueblo.
Otra explicación que se me ocurre es que estamos totalmente alienados, vemos la política como algo totalmente ajeno a nosotros, alejada de lo creíamos que debería ser, quizás nos hallamos dado cuenta de que el sistema actual es un fraude, que hacen con nosotros lo que quieren y ya no creemos que se pueda hacer nada, hemos tirado la toalla, nos importa bien poco la política a pesar de que nos afecte. Cuando vemos algo alejado de todo este mundillo nos tiramos a ello como locos, quizás porque consideramos el ocio como nuestras pequeñas dosis de libertad, que nos suministran muy hábilmente la clase dirigente, pero que nos gusta y nos conformamos con ello.
En fin, solo me queda decir que no debemos frustrarnos ante la impotencia de no poder hacer nada, despegarnos un poco de la droga del ocio, pasar el mono y aclarar un poco nuestras ideas sobre el mundo y, porque no, intentar hacer algo frente a todo lo que nos molesta por difícil que sea y no abandonr tan pronto la batalla.
Seamos lo que queremos ser, no lo que nos dejan ser.

6 comentarios:

  1. Magnífica entrada Unai. Enhorabuena.
    Permíteme añadir unas palabras de Marx:

    "¿En qué consiste, entonces, la enajenación del trabajo?
    Primeramente en que el trabajo es externo al trabajador, es decir, no pertenece a su ser; en que en su trabajo, el trabajador no se afirma, sino que se niega; no se siente feliz, sino desgraciado; no desarrolla una libre energía física y espiritual, sino que mortifica su cuerpo y arruina su espíritu. Por eso el trabajador sólo se siente en si fuera del trabajo, y en el trabajo fuera de sí. Está en lo suyo cuando no trabaja y cuando trabaja no está en lo suyo. (...) De esto resulta que el hombre (el trabajador) sólo se siente libre en sus funciones animales, en el comer, beber, engendrar, y todo lo más en aquello que toca a la habitación y al atavío, y en cambio en sus funciones humanas se siente como animal. Lo animal se convierte en lo humano y lo humano en lo animal."
    Marx, Manuscritos de 1844

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  2. Menos mal que no "destripas" el argumento de la peli que si no...
    Película muy nietzscheniana, por cierto.

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  4. Opino como tu al decir que el ocio ayuda a ciertas clases dirigentes, pero según entiendo en tu texto das a entender que los problemas realmente importante son de indole política y social, discrepo en parte. Cierto que la política es muy importante en nuestras vidas, pero en cuanto esta política no nos cierre o dificulte posibilidades que creemos importantes, la propia politica a mi parecer se vuelve otra clase de opio.
    En mi opinión todo el mundo vive gracias a uno o varios de estos opios, sea el que sea, sentirse util, que alguein o algo dependa de uno... o incluso sin ``utilidad´´ alguna.
    La pólitica no dejaria de ser ayudar a los demas o a uno mismo, y si no se consigue eso entonces los sentimientos que aparecen pueden ser los mismos que los de un fanático del futbol cuando pierde su equipo.
    Ah, y aunque opine diferente me gustó mucho la entrada.

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  5. Como dices, el que vivamos gracias al "opio, yo lo veo como algo impuesto por el sistema actual. Me explico, desde mi punto de vista, relacionamos ciertas actividades ociosas con la libertad, con el desentendimiento de nuestras obligaciones impuestas que nos alienan, con lo cual, si no estuviéramos en un sistema que, desde mi punto de vista, nos aliena, pienso que el ocio no sería tan necesario en nuestras vidas. Nos seguiría gustando el futbol, la música... ya que nos sentiríamos identificado con esas actividades, como nos ocurre ahora, pero si ademas contáramos con un sistema político justo con el que nos sintiéramos identificados y le diéramos cierta importancia, esta claro que el ocio no tendría tanta importancia como en la sociedad. Para concretar un poco, si estamos alienados y nos suministran dosis controladas de algo que relacionamos con libertad, esperaremos a la siguiente dosis sin importarnos mucho que ocurre mientras tanto. Somos junkies del ocio.

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  6. A ver que me fui un poco de lo que te quería contestar. Pienso que la política no se podría convertir en ocio que nos cegara de otros asuntos, siempre y cuando no haya algo que nos aliene. Creo que el concepto de ocio solo puede darse cuando nos encontramos alienados, de no ser así, nos sentiremos identificados totalmente con nuestra condición, así que no necesitaremos de una vía de escape como el ocio.

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