viernes, 30 de noviembre de 2012

Esclavos de nosotros

El Estado es  la asociación más importante entre humanos, aquella que busca el mayor bien para la especie. Para entender el Estado es necesario entender la parte más básica que lo compone: la familia. Esta es la asociación natural de nuestra especie, natural por cubrir nuestras necesidades más básicas como es la reproducción, de hay que se forme por individuos de distinto sexo. La forma en la que el hombre de la casa gobierna a su familia es equivalente al gobierno del Estado ya que la agrupación de varias familias forman pueblos que estos a su vez forman un Estado completo el cual cubre toda necesidad vital. Por lo tanto, el buen Estado necesitara de la buena familia.

El hecho de que la naturaleza dote a los seres humanos de diferente manera estando unos capacitados para mandar y otros para obedecer es la base de la familia, es decir, aquel que cuente con el don de la razón y la previsión será el señor de la casa mientras que, por su naturaleza, el esclavo y la mujer han de obedecer. Con lo cual, las partes más simples de la familia sera el señor, el esclavo, la mujer y los hijos siendo estos elementos a su vez las bases de la economía doméstica en la cual es indispensable la relación entre el hombre libre y esclavo que, como ya he dicho, están condicionados a serlo por la propia ley natural. 
Esta relación de autoridad y obediencia es necesaria además de útil; el señor no depende del esclavo pues es un hombre libre por naturaleza pero si le resulta beneficioso esta relación, por otra parte, el esclavo depende totalmente del señor pues esta en su naturaleza obedecer a otro, no pertenecerse a si mismo.
El esclavo, que por naturaleza contara con el vigor necesario para  realizar las diferentes tareas,  es el encargado de facilitar la existencia del señor cubriendo sus necesidades materiales. Una vez el señor pueda abandonar su tarea de gobierno en la familia cediendo su puesto a un mayordomo será cuando pueda dedicarse plenamente a las tareas filosóficas y políticas propias de alguien con su naturaleza.

Ahora bien, ¿es necesaria la existencia del esclavo para el funcionamiento de la familia y por consiguiente la del Estado?, ¿es justa la posición del esclavo?.
Preguntas con respuestas afirmativas para Aristóteles y, sin duda, negativas para mi. La figura del esclavo supone un gran beneficio para el señor que verá su vida tremendamente facilitada siendo capaz de dedicarse a tareas más relevantes que cubrir sus necesidades básicas, pero es sin duda un acto egoísta.
No comparto la idea de que una persona este por naturaleza destinada a no pertenecerse a si mismo, sino obedecer a otro, a ser un esclavo. Además, como determinar quién es esclavo y quién señor. En edades  tempranas sería imposible saber quién esta predispuesto a que y en edades avanzadas todo el mundo se preparara para ser señor pues gozará de una mejor vida. Solo veo una respuesta y es la descendencia, es decir, el único argumento “razonable” sería que los esclavos engendran esclavos mientras que los señores engendran señores aunque, evidentemente, esto no es así  ya que el propio Aristóteles afirma que la ley natural a veces es caprichosa engendrando esclavos a señores o señores a esclavos. No veo ninguna salida clara con lo que puedo afirmar que no existe ninguna predisposición natural a ser gobernado o gobernar. Es por esto que, a pesar de la gran utilidad de la esclavitud desde un punto de vista egoísta, niego totalmente la existencia de esclavos en la familia. 
Además, hoy en día no sería necesaria su  pues gran parte de las necesidades básicas son cubiertas por la propia sociedad aunque si se necesita riqueza para poder cubrirlas, riqueza conseguida atreves de un trabajo que rara vez coincide con las verdaderas motivaciones del hombre volviendo a la posición en que el hombre necesite dedicarse a tareas ajenas a sus intereses para cubrir sus necesidades básicas sin poder desarrollar plenamente las actividades con las que se sienta identificado.
Quizás sea necesaria, casi obligatoria, la existencia de esclavos para dedicarnos a aquello que queremos sin necesidad de atender tareas para cubrir nuestras necesidades básicas pero sin duda debemos buscar una alternativa, sacrificar un poco de nosotros para que todos gocen de la posición de hombre libre, ser esclavos de nosotros mismos.


Fuente: (Aristóteles: Política, libro primero) 
http://www.laeditorialvirtual.com.ar/pages/Aristoteles_LaPolitica/Aristoteles_LaPolitica_001.htm#C3

1 comentario:

  1. Bien Unai. Pero también existe otra alternativa. En vez de considerar el trabajo algo así como un castigo bíblico del que deberíamos desembarazarnos si pudiéramos, podemos, con Hegel y Marx, ver en el trabajo una condición de nuestra humanidad, de tal manera que el “inhumano” es el amo ocioso que desconectado de la naturaleza muere en vida, mientras que el esclavo, a pesar de todo, se hace humano en la medida en que trabaja humanizando la naturaleza.
    Saludos

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